LOS COMENTARIOS DE DON JOSÉ

LA NIÑA DE TUS OJOS. CINE PRINCESA. SALA 9

@ Autor: Jose Manuel

     ¿A qué cine ir? Tengo ganas de dejarme caer por los nuevos cines de Kinépolis, pero el frío reinante en este lunes quita las ganas de aparecer por ese descampado. Y, ante la duda; el Cine Princesa. Esta empresa, que también tiene a los Renoir, ha apostado fuerte por el cine del país, y en su defecto, europeo. Sólo por esa causa, merece la pera que mis 750 pts (4,68 euros) terminen en su caja.      Enfilamos bien escondidos en nuestras chupas el camino al metro, (yo no voy al centro en coche ni loco) y poco rato después regresamos a la superficie en la misma Plaza de España. Hay que aprovechar estas ocasiones, antes de que el amigo Manzano cobre peaje por pisar la calle.
     Como no puede ser de otra forma, llegamos con la hora pegada al culo y presto, compramos las entradas y unas cervezas. En este caso, la amable muchacha de las palomitas nos entregó unas Heineken fresquitas que me duraron hasta casi la mitad de la peli. Y a la sala 9, de camino es recomendable parar unos segundos a ver la estantería que contiene chismes del siglo pasado, "lámparas mágicas" y cosas así. Esos objetos tiran de una vela o una lámpara de aceite como fuente de luz. Parece mentira que algo funciones sin enchufarlo o con pilas.
     La sala 9 es de tamaño medio, con unos asientos cómodos, gran espacio para las piernas y un buen sonido. Un buen cine, una buena cerveza y el NO-DO (¿recordáis?) para entrar en calor.. Así es como empezaba una película en la época del "Arriba España" y todo eso, es la mejor forma de meter al espectador en situación, de la que, por lo menos en mi caso, no salí hasta media hora después de terminar, tomando unas patatitas en la salsería de enfrente. Y es que, la planificación del comienzo del film tal y como la hacen en este cine, te sumerge en las peripecias de esos pobres españolitos que con la excusa de una coproducción con la Alemania Nazi intentan perder de vista la Guerra Civil durante una temporada.
     Trueba regresa al cine de calidad que nos tiene acostumbrados, después de la inaguantable Two Much. Supongo que ese bodrio le anestesió lo suficiente las neuronas para que tardara casi cuatro años en volver a dirigir. Tiene ritmo y alegría.
Los actores están en su papel. La mayoría lo bordan, hasta el desconocido Taborsky, en el papel de traductor, mantiene el nivel. De los nacionales no quiero destacar a ninguno por no hacer un feo. !Qué coño¡ la Sardá, en su papel de estrella ya mayor y alcohólica, da la nota de humor en las situaciones más trágicas con un desparpajo notable.
     En fin, es un enredo dramático aunque no lo parezca y además, a mí, sus dos horas se me pasaron en un ratito. No te la pierdas.