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TODO SOBRE MI MADRE. KINEPOLIS 26/4/99@ Autor: Jose Manuel
Es un buen día para el melodrama: Gris, lluvioso, lunes, Almodovar. Saliendo del barrio a las siete y media, uno se planta en el Kinépolis a las ocho menos cinco y en la butaca a las ocho. El plan es perfecto, si no fuera por el abuso que esta empresa hace de los anuncios. Ponen infinidad de ellos con la luz encendida y no contentos con ello, machacan, ya a oscuras, con más anuncios y trailers de películas de tiros de media hora cada uno. Inteligentemente, los programadores saben que es el mismo público el que ve a Almodovar y a Chuky-Chan o Chin-Chón o como puñetas se llame. Hace tiempo, nos echaron uno del "Príncipe de Egipto" y un amigo dijo: Con esto ya la he visto y, leches, tiene razón.
Diez o doce días después de sentarme, comenzó el espectáculo. Uno como aficionado, tiene sus debilidades y una de ellas es Cecilia Roth. Me enamoré del trabajo de esta argentina cuando la vi en "Martín (H)". Es rotunda, dramática como ella sola y tiene una mirada que derretiría dos kilos de helado de tapioca en el frigo de un esquimal. Ella, junto a Marisa Paredes, Candela Peña, Penélope Cruz, Antonia San Juan y la Sardá son un equipo capaz de ganar un mundial de actrices, por goleada. Los hombres son secundarios. Es un relato sobre mujeres, intimista, como le gusta a Almodovar, de dentro de ellas, ese órgano que tienen detrás del pecho, o en otros casos silicona (setenta mil pesetas, cada una, ojo). La sustitución de un ser querido por otro, el mantenimiento de la amistad hace tanto tiempo perdida, la salud del gremio de los pañuelos de papel...
La banda sonora es muy buena, destacando una canción de un tal Lô, del Senegal, mientras la cámara nos deleita con un recorrido aéreo de Barcelona al atardecer, entre luces. Que más se puede decir de este amontonamiento de ternura aparte de avisarte que te hidrates bien. Por cierto, en el mostrador que hay en los pasillos de entrada a las salas no despachan cerveza, los muy canallas, y hay que traerla de la barra de afuera o de la calle. Conclusión: Tendré que salir dos minutos antes para pasarme por la bodeguita y comprar unas latas, que no están las cosas para tirar el dinero.
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