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ASTERÍX Y OBÉLIX CONTRA CÉSAR. CINE LICEO. 16/12/99
@ Autor: Jose Manuel
Si, ya sé que suelo quedar en los bares antes de entrar al cine, y esta vez no fue una excepción. Lo que pasa es que cuando aparecí mis amigos estaban en la cola para entrar por causa de la cantidad de gente que se había acercado a ver a los locos romanos y que la entrada no era numerada. Ala, a pasar frío. Claro que no pueden dejar pasar antes para que salgan los del turno anterior y adecentar un poco la sala, pensé. ¡Qué iluso! Entramos en el cine y rápidamente nos dividimos, uno entra a ocupar sitio y los otros dos nos quedamos en el bar. Primera decepción: no hay cerveza en un sitio en el que en la puerta prohiben introducir bebida. Creo que el delegado del gobierno ha declarado esta peli de alto riesgo, algo así como un Madrid-Barcelona. Coca-Cola gigante, palomitas gigantes y "pa" dentro. En algunos cines los limpiadores prácticamente te echan de la sala con las escobas, en este no, es más, posiblemente no tengan escobas. Descubro a mi amigo entre un montón de mugre en uno de los mejores sitios de la sala, menos mal, porque en la fila anterior una masa de palomitas hizo desaparecer a un chaval entre gritos de auxilio. Por lo menos no se pasaron con los anuncios, pero claro, a ver quien se va a anunciar en el cine más cerdo del barrio.
De la peli lo que se esperaba. Que no sea tan buena como los cómic de los que viene es la crítica más extendida de las que he leído. Natural, que me digan una peli que sea mejor que la novela de la que viene, a ver por que a esta se le va a exigir. En realidad es un compendio de los mejores momentos de nuestros héroes. Los decorados son prácticamente perfectos, sobre todo el campamento fortificado. Por parte de los actores, Depardieu nació para ser Obélix, el que hace de Cesar escoge las posturitas para cada momento dar el perfil de las monedas. Benigni, por el contrario, sobreactua, se pasa aunque sea una comedia. No me ha gustado. Fabalá si, ¡que tetas Dios mío! no me extraña que se enamore el gordo. Otro detalle es el uso de los efectos especiales para darle chicha al tema y no al revés, cosa que siempre tengo que agradecer. No me sale nada más de la neurona que decir sobre una peli en la que su intención es sólo hacer gracia tanto a adultos como a los críos.
Un momento antes de terminar la sesión el acomodador se metió en la sala para que saliéramos por atrás, sin darse cuenta que su cabezón se veía en la pantalla. Magnífico trato, no creo que vuelva a este sitio. Ya en la salida unos botellines en el bar de enfrente calmaron los ánimos. Es mi propia poción mágica, y de verles consumir a ellos pues entra sed. Despedida y para casa, que por lo menos hoy, me he reído.
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