LOS COMENTARIOS DE DON JOSÉ

ANTZ (HORMIGAZ). CINE KINEPOLIS. SALA 4

@ Autor: Jose Manuel

     Jamás, jamás volveré al "Coñopolis" ese, o como quiera en su haber llamarse, un domingo por la tarde. El primero que fui, saliendo del barrio tres cuartos de hora antes, nos costó un triunfo aparcar y no conseguimos entrada. Yo en mi inocencia, achaqué la masificación a que el lunes siguiente era fiesta. Esta segunda vez tampoco quedaban entradas para ninguna de las salas veinte minutos antes. Con estas, sacamos entradas para las diez de la noche y nos dispusimos a pasar el rato en el sitio este. Con la ayuda de un par de bates y amenazas varias a la multitud, conseguimos un espacio mínimo en la barra de uno de los pocos locales que hay abiertos. La zona de ocio actualmente tiene tres cositas y todas de comer. A los que sencillamente bebemos, sólo hay una especie de barra de berbena abarrotada de gente. Entre tanto "Fast-foot", Buger" y mierdas de esas, van a conseguir extinguir los bares, por lo menos en los centros comerciales.
     El cine en sí mismo, por el contrario, es otra cosa. La sala cuatro por lo menos. Me imagino que las otras veinticuatro serán parecidas. La pantalla es grande, (como está mandado) y los sofás están muy separados y en cuesta, por lo que no molesta ni el cabezón de adelante ni los de las palomitas de atrás.
     La intervención de Allen en el guión consigue convertir una película de dibujos con hormiguitas enamorándose en propaganda antifascista. Y más, viniendo de Estados Unidos. A un niño seguramente le gustará la peli, pero en la realidad, va dirigida al público adulto. La humanidad con que ha sido tratado cada gesto de los protagonistas ayuda, y mucho, a la denuncia social que contiene. No quiero dar la impresión de que está completamente politizada, en su mayoría es entretenida y graciosa, simplemente. Justo lo que se le pide a una de dibujos.
     Pues bueno, después del buen rato que se pasa, y convencido de ser una hormiguita más en le hormiguero madrileño, dejo la sala de camino al coche. Y que camino. Como siga este frío, el próximo día que venga (si vengo) me traigo las raquetas de nieve, por si las moscas. Durante este invierno, alguna mañana se van a encontrar con alguno congelado a la salida de la sesión de la una, que no pudo llegar hasta el coche. Si apareces por allí, abrígate.