Carabanchel andando

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2º PASEO [parte I]

PUNTO DE PARTIDA: Plaza de Carabanchel.
PUNTO DE LLEGADA: Plaza de la Emperatriz.
DURACION: Dos horas.

Antes de dar comienzo a este paseo, el cual nos permitirá ahondar un poco más en el conocimiento de Carabanchel, merece la pena recordar, sin salir de esta plaza, tres curiosas estampas contempladas muchas veces en este mismo lugar:Campos de cultivo entre Carabanchel Alto y Orcasitas (años 50)

- La característica tómbola que se celebra cada año para rifar, en ella, todos los objetos, - ya fueran juguetes, regalos o alimentos en general -, que hubieran sido recogidos gracias a las donaciones tanto de los vecinos como de los comerciantes de la zona.

- Los peculiares paseos que la banda de cornetas llevaba a cabo y,

- Las procesiones que se hacían en Semana Santa en las que se paseaban, por esta zona, los nazarenos.

En otro orden de cosas, se puede traer a la memoria, además, un hecho curioso acaecido a raíz de la rotura de una tubería de la conducción de agua, la cual produjo la inundación de una tienda de comestibles situada cerca de la encrucijada que determinan las calles de Cinco Rosas y de Eugenia de Montijo, con la subsiguiente riada que arrastró, calle abajo, multitud de latas de conserva y embutidos que desembocaron en una laguna artificial formada en esta plaza de manera espontánea.

Una vez revividas estas anécdotas, tal vez, sea el momento oportuno para que comencemos este paseo encaminando nuestros pasos hacia la calle del Padre Amigó, en dirección a Getafe, calle desde la que contemplaremos, pronto, de manera tímida en una esquina escondido, el funcional edificio correspondiente a la Comisaría del Distrito, mientras, a su izquierda se levanta el Reformatorio, edificio inaugurado en 1925, cuya solidez es hoy día visible a través de la alambrada metálica situada al final de la tapia de ladrillo, que se ha ido cayendo con el paso del tiempo. Es conveniente, después, que avancemos por la calle Moreno para divisar lo que fuera en otra época una importante zona industrial de Carabanchel de la que, hoy en día, sólo existen, a modo de restos, varios pabellones algunos abandonados.

Un poco más allá, a nuestra derecha, se abre una pequeña colonia denominada TORRES GARRIDO, que fue el primer Concejal de Carabanchel después de que éste dejara de ser pueblo independiente. Aquí podemos ver sus casas, en apariencia abandonadas en medio de la calle, que invita al viandante a conocer sus plazuelas interiores y sus sencillas fachadas siempre adornadas con numerosas macetas que simulan pequeños jardincillos colgantes.

Tras atravesar dicha Colonia, por su otro extremo, salimos a la calle de María Odiaga en donde volvemos a ver nuevos restos de viejas fábricas que demuestran la rápida evolución experimentada por nuestro barrio en poco tiempo, por tal razón, tal vez sea interesante leer cómo era Carabanchel Bajo hace ciento cincuenta años, según la descripción que nos ofrece Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, publicado en 1846 y compararla con las descripciones aparecidas en otras Guías y diccionarios posteriores.

Tras la lectura, no tenemos ninguna razón para permanecer parados sin reemprender nuestro paseo en dirección a la calle Piedrahita en donde aconsejamos comparar las diferencias existentes Usera (años 50)entre las edificaciones de planta baja que aparecen en una acera y los edificios de tres plantas que se alzan en la otra, sin que dicha, sin que dicha observación nos impida avanzar hasta cruzar la calle de la Duquesa de Alba, momento en que nos adentramos en la Colonia de la Prensa, cuyos edificios, espléndida colección de hotelitos salpicados de numerosos detalles arquitectónicos, fueron construidos, por el arquitecto López Izquierdo, - de quién desciende una de las personalidades que más artículos sobre Carabanchel ha escrito -, e inaugurados por su Majestad Alfonso XIII en 1913.

Dentro de esta colonia podemos destacar algunas construcciones como el hotelito de Olalde, bien conservado entre las calles de la Epoca y la de El Siglo Futuro, - las que, junto con la calle de la Nación, hacen referencia a los nombres de sendos periódicos del momento -, después continuar nuestro caminar por la calle de la Epoca para llegar al hotelito que hace esquina en la confluencia de ésta calle y la de Eugenia de Montijo el cual se dice que, tal vez, perteneciera al propio rey quién lo dio a una particular de éste y, con posterioridad, se vendió a una orden religiosa.

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