PUNTO DE PARTIDA: Plaza de Carabanchel.
PUNTO DE LLEGADA: Iglesia de San Miguel (General Ricardos).
DURACION: Dos horas.
El paseo continúa por la calle de Matilde Hernández, por donde, a través de la calle de la Avecilla, llegamos a la Iglesia de San Roque cuya parte antigua merece una detenida mirada que permita la comparación con la imagen que nos presenta la parte nueva. Llegados a este punto, es necesario recordar la existencia de El Terol, boletín que desde 1958 viene recogiendo, en sus escasas páginas, muchos elementos de la Historia de Carabanchel. En esta calle de Abolengo, se ha podido contemplar, hasta no hace mucho sobre la fachada de una vieja casa de planta baja, un letrero que decía: "Cofradía del Santísimo Sacramento", placa relacionada con la herencia y el qué hacer de las distintas Sacramentales que aparecieron en Madrid y tuvieron notable incidencias en el Distrito.
Tras regresar a la calle de Matilde Hernández, recorramos todo su trayecto desde la calle de la Oca hasta la Plaza de Roger de Flor para ir así atravesando una de las zonas industriales del barrio donde el ramo de la imprenta tiene preponderancia. En el transcurso de este recorrido, podemos pararnos delante de la fachada de la que fuera la Escuela de Maestría de la que salieron alumnos que, en muchos casos, fueron a trabajar a algunas de las imprentas de la zona. Al fondo de la calle, contemplamos, durante mucho rato, la estampa de los bloques rojos que se han construido después de muchas movilizaciones y protestas de diferentes asociaciones de vecinos. Detrás de estos bloques, a su izquierda, aparece la gratificante imagen de una curiosa construcción de piedra y ladrillo con su balcón provisto de un tejadillo, ejemplo del gusto arquitectónico popular de épocas recientes.
Exactamente detrás de esta casa, por la calle Soldado Jº Mª Rey se sitúa el edificio en el que hoy se asienta el Centro Municipal de Cultura "Blasco Ibañez" desde cuya terraza se contempla una bonita vista de la Colonia Tercio Terol, construida como resultado de la atención prestada por las Instituciones Oficiales a las zonas devastadas por la Guerra Civil. Si bajamos por la Calle Alférez J. Usera, iremos contemplando, a nuestra derecha, el ordenamiento de las casas que componen esta original Colonia, todas pintadas del mismo color, con dos plantas cada una y su patio interior. Al fondo, vemos ya el parque de San Isidro, herido por los escombros del arroyo Valdecelada y, un poco más allá, la tapia y los cipreses del Cementerio.
Paseemos por la calle del Gorrión para llegar a José del Río y de allí, a Comandante Fontanes en donde veremos, a un lado, la patética imagen de un barrio donde la marginalidad encuentra un inmejorable caldo de cultivo.
Hagamos una parada en la fuente de hierro que encontramos a nuestro paso para fijarnos en el escudo que muestra así como en la fecha que lleva inscrita. Tomemos unos instantes de respiro ya que aconsejamos, a partir de este lugar y durante todo el recorrido de esta calle, no dejar de fijarse en los múltiples adornos que se van encontrando en las fachadas de muchas casas construidas con ladrillos.
En la Acera de la derecha, contemplamos la puerta y el escudo del cementerio inglés, antes de terminar dando con la calle de Perico el Gordo mencionada, junto con algunos de estos lugares, por Pio Baroja y otros autores. Aquí, podemos comparar los distintos escudos de Madrid que aparecen en las placas de las calles así como ver las diferencias existentes con el observado anteriormente en la fuente mencionada.
Por último, al asomarse a la calle del General Ricardos, podremos ver, a la izquierda, la fachada reconstruida de la Iglesia de San Miguel, la cual, una vez terminada la Guerra Civil, quedó en mal estado, y, un poco más allá, el Puente de Toledo merecedor de nuestra atención de manera detallada en una próxima visita.
|